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En este post les quiero contar una anécdota sobre una entrevista de trabajo que tuve hace unos cuantos años, y gracias a la cual conseguí mi primer empleo. Algunas ideas pueden ser útiles para quienes están buscando trabajo actualmente o desean conseguir el puesto de sus sueños.

Mi panorama en esa época

Entre los años 2001 y 2005 viví en distintas ciudades de Chile. Durante el primer año de mi estadía en ese país no trabajé formalmente porque no tenía papeles, y como mi madre es chilena tenía que esperar un año para obtener la nacionalidad y poder trabajar sin problemas.

Me fui a Chile por vacaciones, me quedé por amor y me instalé por la crisis. En mi primer año allá, vivía de la plata que me enviaba mi papá en el 1 a 1 y de alguna que otra traducción del inglés al español. En el año 2002, el amor se terminó; por culpa del corralito y de la devaluación en Argentina ya no contaba con la plata de mi papá y no me convenía volver porque el desempleo crecía diariamente. Como faltaba poco para tener la nacionalidad chilena me puse a buscar trabajo allá.

Así fue que solo y sin dinero emprendí la búsqueda laboral, pero además contaba con dos grandes dificultades: primero, tenía cero experiencia formal de trabajo; y segundo, era un argentino en Chile (lo digo objetivamente, siempre hay rivalidades entre países vecinos). En esos días choqué con mil quinientas paredes pero seguí adelante, no me quedaba otra. En esa época conocí lo que es el hambre.

Un día me llaman de una empresa, una tienda de artículos electrónicos y musicales con varias sucursales en la V Región. Como en el secundario me recibí de Técnico en Electrónica había dejado un CV en uno de sus locales (eso sí, no sabía cambiar ni una lamparita). La entrevista era en Viña del Mar y yo vivía en Valparaíso. Como no tenía plata caminé aproximadamente una hora y media desde el centro de “Valpo” hasta cerca del Viña Shopping, donde están las oficinas centrales de esta empresa, o sea unos 10 kilómetros más o menos.

El desarrollo de la entrevista

Seguramente recuerden la publicidad de una afeitadora donde uno de los tantos candidatos, mientras espera a ser entrevistado, corre para conseguir la maquinita de afeitar, se afeita la barba y la cabeza para parecerse a los antepasados de la compañía, y así consigue destacarse sobre el resto de los postulantes.

Yo no necesité llegar a ese extremo, pero cuando esperaba en la recepción vi varios posters y recuerdos de España, muchos de ellos alusivos al flamenco. Ahí me enteré que el dueño tenía el mismo apellido que yo: García.

En la entrevista me atendieron el dueño, Edmundo y su esposa. Apenas entré, les conté que había bailado flamenco durante un año y medio en Neuquén, luego hablamos de nuestros orígenes españoles, les conté de mi familia chilena, de mi abuelo que fue alcalde de Pucón a fines de los 60. Y de trabajo… hablamos poco y nada.

Charlamos durante un poco más de una hora y hasta ahí sabía que había causado una buena impresión, pero percibía que estaba en la situación “tenemos que ver más candidatos”. No me acuerdo cómo surgió el tema, pero seguramente cuando me comentaron que tenían varias sucursales en distintas localidades, les debo haber dicho que ojalá me toque trabajar en Valparaíso porque no tenía plata para viajar y que incluso había ido caminando a la entrevista, y me acuerdo que Edmundo lo primero que me preguntó fue “¿En cuánto tiempo hiciste el trayecto? Yo camino mucho y siempre quise caminar hasta allá pero hasta ahora nunca lo hice”.

La siguiente pregunta que me hicieron fue: “¿Cómo pensabas volver a tu casa?”. Y les fui honesto: Les dije que pensaba pedirles plata porque no tenía, literalmente, ni siquiera una moneda en el bolsillo. Me acuerdo que se miraron un instante sin decirse nada, y luego Edmundo me dijo en ese momento que iba a hablar con su abogado para asegurarse que mis papeles estuvieran en orden y no hubiera problemas en trabajar para ellos. No sólo conseguí el trabajo, sino que además me dio más plata que la que necesitaba para el pasaje y me dejó bastante cerca de mi casa en su auto.

Ahora bien, ¿por qué quise contarles todo esto? Oscar Héctor Canorio, tanto en sus posts como en sus charlas de networking, siempre habla de conocer lo mejor posible a las personas que toman las decisiones de contratación, a la cultura de la empresa, la situación de su industria, etc., en resumen, demostrar interés por ellos. En un curso en Dale Carnegie que hice recientemente, aprendimos el valor de interesarnos honestamente en las personas que nos rodean para lograr mejorar nuestras relaciones y alcanzar nuestros objetivos.

Obviamente, hace 13 años atrás y con 22 años apliqué estos principios sin saber siquiera que existían, y menos aún comprender su importancia: hablé de temas que les interesaban a ellos, charlamos de cosas que teníamos en común (si, un empresario con 50 años de trayectoria puede tener cosas en común con un argentino veinteañero desempleado) y como esa oportunidad, para mí era casi de vida o muerte, estaba obligado a dar el 110%. Y así lo hice.

Pensando en esa reunión, yo no creo que ellos tuvieran dimensión de la magnitud que tenía para mí que me hayan dado ese empleo. Estoy seguro que en más de una ocasión ellos habrán recordado esa entrevista como una anécdota. Para mí fue la oportunidad de salir adelante en un momento de mi vida muy especial, y además tuve la fortuna de hacer grandes amigos. Agradezco mucho haber pasado por Radiovisión, fue una gran etapa en mi vida.

Por eso les recomiendo que incluso en las situaciones más apremiantes, pongamos el foco en el otro con honestidad y no en nuestras propias necesidades, porque esa es una gran estrategia para conseguir nuestros objetivos.

No lo tenía presente al momento de escribir este post, pero la empresa Radiovisión había cumplido 50 años en octubre pasado, así que estas palabras van, no sólo como un agradecimiento hacia ellos, sino también como un humilde homenaje a sus dueños y a todos los que pasaron por esta empresa y aportaron su granito de arena para su crecimiento.

Los invito a que compartan este post si les gustó y que escriban sus comentarios con sus sensaciones.

La foto que acompaña este post es un print de pantalla de “Schick Xtreme 3: La Entrevista” de Schick Latinoamérica.