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Una idea para RRHH: Miremos los datos en vez de los números.

Cuando ingresé a la Carrera de Relaciones del Trabajo y le preguntaba a mis compañeros por qué habían elegido la carrera, la gran mayoría respondía: “Porque no había que lidiar con matemáticas y números”, y que “padecer” dos cursos de estadística a lo largo de la cursada no era algo tan traumático.

Reflexionando respecto de esa situación, una de las razones por las que creo que nos pasa esto a los que elegimos carreras “blandas” es porque nos bloqueamos pensando en lo difícil que es resolver una cuenta en vez de pensar en lo que puedo hacer con esa información. Puede parecer una diferencia sutil, pero cuando sabés que determinadas “cuentas” te pueden servir para encontrar respuestas a determinados problemas, la energía negativa que creaba una barrera,  se transforma y abre paso al conocimiento.

Esta forma de pensar no es propia de recursos humanos: Este año cuando empecé a cursar la maestría de Data Mining, muchos de mis compañeros me preguntaban “¿Se puede hacer data mining en recursos humanos?”. Y mi respuesta era “¡Obvio que sí!”. Pero este prejuicio nace porque no relacionan a recursos humanos como área de gestión de datos (a pesar que tenemos información sobre la vida y obra de todas las personas de la organización).

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¿Sirve para algo el engagement?

A principios del 2016 hubo en algunos grupos de People Analytics una discusión interesante sobre si vale la pena medir el engagement o no. El debate se centraba principalmente en si había relación entre el nivel de engagement y los resultados organizacionales, y sobre si valía la pena estimar algo que no se puede medir directamente. Esta discusión se tornó interesante porque intervinieron, a favor y en contra, personas que se dedican en la actualidad a medir la gestión de recursos humanos.

Para escribir este post  busqué diversas fuentes, tanto de consultores como de algunos investigadores “académicos”. Pero, previo a eso, hice lo que cualquier mortal haría en el siglo XXI: lo googleé.

Al buscar una definición de engagement me resultó llamativo que sea un término adoptado del marketing, y que indica, para explicarlo sencillamente, el grado en que una persona se engancha con una marca e interactúa con ella. Ahora bien, supongo que con los años me estoy volviendo un tipo jodido, pero a priori no me suena que engagement sea un sinónimo de compromiso (y algunos papers los toman como conceptos diferentes). Esto me llevó a pensar si al medir el engagement, estamos midiendo lo que queremos medir. Seguir leyendo “¿Sirve para algo el engagement?”

Lo que me enseñó mi hija en el pelotero

Unas semanas atrás, fuimos con mi mujer, mi suegra y mi hija a cenar a un restaurante que tenía una plaza de juegos.

Ésta plaza consta de una rampa por la cual se puede subir a una plataforma a más de dos metros de altura en la cual hay un pequeño laberinto con unas bolsas de arena colgando haciendo las veces de obstáculos y un pelotero. Hacia el otro lado de la plataforma había un puente colgante, por el cual podías acceder un hueco donde podías subir o bajar en varios niveles.

El lugar estaba lleno de niños de todas las edades, y mi hija cuando los vio corriendo,  jugando y gritando se mandó con ellos. Ella, por su altura parece una nena de 4 años pero tiene tan sólo 2 añitos, así que yo estaba con el corazón en la boca, no tanto por temor a que se cayera, si no a que la golpearan los otros niños y la lastimaran.

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“No seamos tarados”

The devil is in the details” (el diablo está en los detalles). Es una frase sencillamente genial que he visto en algunas películas o series y refiere a cómo el diablo mete la cola en los detalles arruinando las buenas intenciones y los planes.

Tan importante son los detalles que pueden arruinar una reputación (¿se acuerdan de Starbucks y los vasos nacionales?), frenar una carrera profesional, y complicar las relaciones en el trabajo y con nuestra familia.

El título de este post tiene origen en una situación que le pasó a un amigo hace unos años atrás e ilustra cómo por un detalle en la comunicación se puede complicar todo, tanto en las relaciones de trabajo como en las personales.

Ésta anécdota tuvo lugar en una reunión de equipo, siendo él un novel líder en un nuevo rol. La reunión se llevó a cabo después que unos errores groseros en su sector provocaron unos graves contratiempos en las empresas clientes.

Fue entonces que, en un momento de su charla, cuando les intentaba decir que presten más atención a los procesos y a los controles que debían hacer, y especialmente que aprovechen las oportunidades que se les presentaron por los nuevos clientes y lo que esto implicaba para la empresa y el sector, soltó la frase: “No seamos tarados”.

Sus palabras desencadenaron un revuelo de una magnitud innecesaria. Algunos colaboradores se quejaron porque les dijeron tarados, delegados amenazando con hacer denuncias en el Ministerio de Trabajo, explicaciones por aquí, explicaciones por allá, reuniones para explicar las explicaciones, etc.. Como pueden imaginar el “etc.” no incluyó tratar los problemas que originaron las quejas de los clientes.

Estos descuidos en nuestra comunicación son los que provocan los cortocircuitos con nuestros equipos y que nos llevan a tener problemas, retrasos, incumplimientos y comprometen nuestros resultados. También se replica en nuestras relaciones personales.

Humberto Maturana dijo que “No somos responsables de lo que los otros escuchan, pero sí somos responsables de lo que decimos”. Si bien no podemos controlar lo que los otros van a interpretar, tenemos que ser conscientes también de las intenciones que suelen tener nuestros interlocutores, especialmente cuando sabemos que algunos de nuestros colaboradores, pares, o superiores esperan que “pisemos el palito” y aprovechen cualquier error nuestro para fortalecer su posición. Haciendo esto podemos prever cuáles van a ser las reacciones que pueden tener nuestras palabras y encauzar sus efectos en pos de nuestros propios objetivos.

Los problemas de comunicación no solo afecta las relaciones con los subordinados. También afecta a las relaciones hacia arriba. Conozco un ejecutivo que venía creciendo sostenidamente en una empresa hasta que en una reunión de gerencia criticó el proyecto de su jefe, e incluso propuso ideas superadoras y más rentables apalancadas en detallados análisis y proyecciones. Tan frágiles son las relaciones, que a pesar del gran valor que aportaba este ejecutivo en su quehacer diario, ese fue su último aporte en esa empresa.

Las relaciones se cimentan en la confianza, y Maturana en una entrevista reciente expresó que la confianza no es algo que se pone o se saca: se construye, y la comunicación es clave en la construcción de la confianza. Luego, citó a su colega Ximena Dávila que dijo que “las relaciones de confianza surgen producto de una historia de convivencia en la que no nos sentimos traicionados. Es un modo de convivir en que me importa la armonía de la comunidad a la cual pertenezco y cuando se viola esa confianza, se borra la historia.”

“Las relaciones de confianza surgen producto de una historia de convivencia en la que no nos sentimos traicionados. Es un modo de convivir en que me importa la armonía de la comunidad a la cual pertenezco y cuando se viola esa confianza, se borra la historia.” – Ximena Dávila.

En las relaciones cercanas, damos por sentado muchas cosas, y nos volvemos descuidados de los detalles. Las relaciones en el trabajo no son la excepción: asumimos que todos vamos a trabajar motivados, y que nuestras acciones serán con la mejor intención hacia la organización, y olvidamos las personas siempre van a anteponer su propia seguridad e interés por sobre los de la compañía. Es así que se vuelve crucial poner atención a los detalles y a las sutilezas.

Estas sutilezas, son las que señaló el Prof. Nutt como una de las tres causas por las que fracasan las decisiones en las empresas. Si proponemos a nuestros colaboradores que tenemos el objetivo de reducir costos abrimos una puerta a que propongan ideas y busquen alternativas para alcanzar la meta. Si queremos buscar la causa raíz de los problemas de costos es muy probable que fracasemos y no logremos bajarlos, porque como señala Nutt, buscar el problema implica buscar al culpable. Y agrega que informar a los colaboradores qué es lo que se desea alcanzar los libera de dar respuestas, y que en cambio, si nos enfocamos en el problema, sólo lograremos que las personas asuman una actitud defensiva de autopreservación y cuidando sus propios intereses. Esto no es otra cosa que lo que expresa una de las máximas de la teoría de la negociación: “ser duros con el problema y blandos con las personas”.

Si queremos ser mejores líderes y mejores comunicadores les propongo que:
– Seamos conscientes de lo que les decimos a nuestros colaboradores, y estemos atento a los posibles efectos de nuestras palabras.
– Preparémonos para hablar con nuestro equipo como si fuéramos a realizar una presentación para un Director Regional. Pensemos en lo importante que es nuestro equipo para alcanzar nuestras metas.
– ¡Seamos positivos! Imaginen qué hubiera sucedido si mi amigo en vez de decir “No seamos tarados” hubiese dicho “Seamos más inteligentes”.
– Hagamos foco en las virtudes de nuestro equipo, puede que nos cueste reconocerlas, pero están ahí y usemoslas para construir una historia de convivencia basada en la confianza.

Los invito a seguir este blog en facebook y en twitter, donde podrán encontrar artículos relacionados a Recursos Humanos pero sin tanta pose.

Impuesto a las Ganancias – Finaliza el plazo para hacer las deducciones del 2015

El 31 de enero de 2016 finaliza el plazo para cargar las deducciones personales del impuesto a las ganancias del 2015. Ok, gracias por el dato, pero… ¿Qué significa esto?

Los objetivos de este post son compartir unas guías sobre las deducciones personales, y sobre cómo completar el Formulario 572 Web y principalmente explicar algunos conceptos que se tratan frecuentemente en los medios, y que a veces repetimos sin tener muy claro qué significan. Para lograr esto me veré forzado en algunas ocasiones en alejarme del lenguaje profesional y hacer algunas “traducciones al criollo”.

Una aclaración: yo no soy un experto en la materia; he asistido a varios cursos, he conversado mucho con gente que sabe en serio y he leído muchos artículos de personas expertas. Pero trabajando en RH lo que me ha servido mucho en la relación con mis clientes internos, incluso más que saber si está bien o mal liquidado el impuesto en un recibo de sueldo, fue entender la dinámica del impuesto y qué hacer para que te descuenten menos.

Dicho esto, les propongo que analicemos la frase: El 31 de enero de 2016 finaliza el plazo para cargar las deducciones personales del impuesto a las ganancias del 2015.

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Mánagers: ¿Toman decisiones o juegan al azar?

Todos los que de alguna manera estamos involucrados en el desarrollo de equipos, hemos participado de por lo menos un puñado de cursos, leído y compartido decenas de artículos sobre involucrar a los miembros del equipo en la toma de decisiones porque es la mejor forma de mantenerlos motivados e integrados y que es la práctica que mejores resultados brinda.

Es casi obvio. Muchos saben eso. Sin embargo pocos mánagers aplican esta forma de gestión. Es como si fuera un adelanto de moda de la próxima temporada: es algo que se va a usar pero todavía no, y todo parece reducirse a buenas intenciones y a una forma de liderazgo utópica.

El objetivo de este post es justamente evidenciar que los sistemas de gestión participativos además de ser motivadores, son más exitosos, más eficientes, y que la “utopía” debería ser una práctica cotidiana.

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Mi entrevista de trabajo perfecta

radiovision

En este post les quiero contar una anécdota sobre una entrevista de trabajo que tuve hace unos cuantos años, y gracias a la cual conseguí mi primer empleo. Algunas ideas pueden ser útiles para quienes están buscando trabajo actualmente o desean conseguir el puesto de sus sueños.

Mi panorama en esa época

Entre los años 2001 y 2005 viví en distintas ciudades de Chile. Durante el primer año de mi estadía en ese país no trabajé formalmente porque no tenía papeles, y como mi madre es chilena tenía que esperar un año para obtener la nacionalidad y poder trabajar sin problemas.

Me fui a Chile por vacaciones, me quedé por amor y me instalé por la crisis. En mi primer año allá, vivía de la plata que me enviaba mi papá en el 1 a 1 y de alguna que otra traducción del inglés al español. En el año 2002, el amor se terminó; por culpa del corralito y de la devaluación en Argentina ya no contaba con la plata de mi papá y no me convenía volver porque el desempleo crecía diariamente. Como faltaba poco para tener la nacionalidad chilena me puse a buscar trabajo allá.

Así fue que solo y sin dinero emprendí la búsqueda laboral, pero además contaba con dos grandes dificultades: primero, tenía cero experiencia formal de trabajo; y segundo, era un argentino en Chile (lo digo objetivamente, siempre hay rivalidades entre países vecinos). En esos días choqué con mil quinientas paredes pero seguí adelante, no me quedaba otra. En esa época conocí lo que es el hambre. Seguir leyendo “Mi entrevista de trabajo perfecta”

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